Historia



Corría el año 1989 y el Jardín Simón abría sus puertas en la esquina de las calles Pascal y Avogadro. Fue fundado por Adriana Venturi, maestra jardinera recién recibida, quien se hizo cargo de llevarlo adelante. Tan buen trabajo hizo que los padres de los niños que estaban en sala de 5 le pidieron que abriera el Nivel Primario.

La familia Venturi aceptó el desafío y decidió en 1989 levantar el edificio para la Escuela poniéndole el nombre de la ciudad en la que nació el padre de Adriana, por eso la construcción se distingue por la torre que imita la que tiene el verdadero Castelfranco de la región Veneto, en Italia. En 1990 se dio inicio al Nivel Medio dando la posibilidad a los chicos de completar su educación en un mismo ámbito. La enseñanza de la lengua italiana siempre fue un objetivo que le dio nota de identidad al proyecto educativo.

A partir del año 2004 la Escuela Castelfranco deja de ser propiedad de sus fundadores, sumandose al proyecto de escuelas Bilingües Biculturales que el Consulado General de Italia impulsa en Córdoba. Se convirtió así en una Escuela Italo Argentina en la que los alumnos se forman académicamente cumpliendo los programas de las escuelas de ambos países en forma integral.

En el 2008 comenzamos un recorrido de gran compromiso desde el punto de vista organizativo y pedagógico con el inicio de la Scuola Media. Un numeroso grupo de docentes especialistas en las diversas disciplinas trabajaron arduamente para dar continuidad y funcionalidad al proyecto que ya se había consolidado en los niveles Inicial y Primario.

Todas las personas que hicieron posible que el Castelfranco sea hoy un símbolo indiscutido de la zona norte de nuestra ciudad de Córdoba dejaron su impronta en la vida de las familias que optaron y optan por esta propuesta. Desde sus origenes nuestra Escuela se distinguió por la calidez y el trato familiar brindado por su equipo docente.

En la “Castel”, como le dicen los chicos, todos conocen el nombre de todos, los vínculos establecidos aseguran una educación basada en cultivar valores, en el respeto y conocimiento de otras culturas a partir del aprendizaje de una lengua que hablan muchos “nonos” en la casa de los alumnos.

Calidad y calidez son dos palabras que guían nuestra tarea diaria.

Desde 1989 la Escuela crece, cobijada por los centenarios árboles de Villa Belgrano, rodeada de tranquilidad y verde. Estamos orgullosos de pertenecer a este lugar en el mundo, donde podemos hacer lo que más nos gusta: EDUCAR a los niños para que aprendan a valorar su tierra, la misma que muchos de sus abuelos y bisabuelos eligieron para emprender nuevos sueños…..