ENTRE LA BANDERA Y EL SOL



Un rayo de sol atravesó desde temprano el telón gigante que sirvió de escenografía y se desparramó sobre el escenario. En letras blancas sobre fondo negro se pudo leer esto: “Juraremos amarte como así defenderte mientras palpite mi fiel corazón”. Entusiasmados, los alumnos de cuarto grado del Primario lucían sus vestimentas emulando a gauchos y paisanas, dispuestos a jurar por la bandera Argentina.

La expectativa creció entre los padres, quienes llegaron animados al acto y dispuestos a acompañar a sus hijos. Unas palabras alusivas motivadas por Manuel Belgrano –militar en la batalla de la Independencia y creador de nuestro símbolo patrio- abrieron la puerta a la gran emoción: dos niñas recitaron unos versos armoniosos para darle pie a la danza y música tradicional de nuestro país.

Ubicados sobre el salón de usos múltiples, los niños bailaron la chacarera Del Violín ante la mirada alegre y presente de los papis y profesores. No faltaron los aplausos para los “artistas” ni el respeto para los portadores de la bandera argentina e italiana, quienes llevan con orgullo y responsabilidad la distinción.

VOCES AL CIELO.
Las cámaras fotográficas no tuvieron descanso. Miradas cómplices, sonrisas en pleno baile y zapateos contra el suelo quedaron registrados en el mejor álbum de todos, el de la memoria. Pero si el acto ya había ganado en emoción, uno de los momentos culmines fue cuando los niños interpretaron Busca en tu corazón, una canción del músico Jorge Rojas que incluyó una puesta en escena con pañuelos ondulándose como olas de un gran mar celeste y blanco.

Cada uno de los alumnos recibió el aplauso merecido al recibir el diploma tras el juramento colectivo que retumbó en Castelfranco. “Sí, prometo”, se escuchó y después se acercaron a las seños para quedarse con el recuerdo entre las manos. Por si faltaba algo más, el personal del Comedor les preparó una sorpresa a los chicos: una torta gigante decorada con los colores de nuestra bandera.

El final encontró a los padres y sus hijos fundidos en un gran abrazo. Y atravesados, claro, por ese rayo de sol que alumbra el camino que tienen por delante.